El Arcano mayor más temido

tarot esoterico

Uno de los Arcanos mayores del Tarot es la muerte, el arcano numero 13. Resulta muy temido por los consultantes cuando aparece en una tirada debido a la representación que tenemos de ella en el inconsciente colectivo.
Sin Embargo, esta carta, al igual que la 15, El Diablo, no está significada literalmente. Ni sus posibles interpretaciones están vinculadas al significado estricto del término. Está asociada a circunstancias tensas o dificultades. Se muere para poder renacer.
Cuando esta carta aparece en una tirada ya debemos ir pensando en qué cosas ya han terminado un ciclo o han cumplido su cometido. Es la hora de arrancarse las máscaras detrás de las que nos hemos escondido, o de abandonar un proyecto que está por morir. En su significado más amplio este naipe nos está señalando una fuerza interior que nos impulsa a un cambio. Y ese cambio debe ser profundo.
Aquí daré una detallada explicación de su simbolismo y en especial de su simbolismo esotérico.

La Muerte llega de imprevisto y nunca hay preparación para recibirla. Se asocia tambien con el ocultismo y lo intangible en el mundo de lo paranormal. No es un final absoluto. Por ello es una carta rica.
El simbolismo oculto: representa la muerte en un plano espiritual, y no de toda la persona, sino de la persona que hemos creído o simulado ser. Indica el final de algo y el comienzo de otra cosa.
La carta describe a la muerte vestida con armadura, símbolo de su fortaleza, monta un caballo blanco, símbolo de su libertad y de su inesperada aparición. A su paso vemos un rey muerto y su corona en el suelo que son el significado de que las riquezas e investiduras de este mundo son efímeras, y frente a él un niño, simbolo de renacimiento, y un sacerdote, simbolo de la fe.
Un sol intenso brilla sobre el fondo de un cielo gris (tristeza, duelo), entre dos torres que señalan la entrada a otro reino (un cambio), y un arroyo donde navega un barco representa que el curso de la vida continúa pese a todo, y que debemos navegar en una dirección, tomar las riendas de nuestro destino. Una mujer junto al niño está a punto de desvanecerse y tuerce su rostro para no ver a la muerte, representa la debilidad humana que no quiere enfrentar las dificultades que se encaminan.
La muerte porta un estandarte, el símbolo esotérico de su estandarte es una rosa blanca, la naturaleza pura, sobre un fondo o campo negro, la nada. Simboliza que de la nada resurge la vida.
El caballo, simbolo de lo más vital dirige su altiva mirada al sacerdote como expresando su falta de fe en la religión y en las creencias espirituales, representa el instinto, la inexperiencia, la juventud atropellada.
Sin embargo el sacerdote eleva y sostiene sus manos que son el instrumento de su fe, y la escena queda congelada ahí. La muerte no puede seguir avanzando.
Lo hecho, hecho está, pero no puede continuar. Es tiempo de renovación.
Este arcano nos revela que en toda muerte, física o espiritual, hay esperanza de renovación, el niño, y que nuestra fe es el instrumento de la resurrección, así sea en lo físico (enfermedad), en el amor o en los negocios. Sólo la fe vence a la muerte, física y espiritual. Sólo con la fe en Dios o en nosotros mismos podremos afrontar el desafío que este arcano nos revela. Nos advierte que obremos con prudencia, no de manera atropellada.
Para muchos representa el paso a una etapa más espiritual en su vida, más madura.
En otro contexto y en función de los otros naipes que aparezcan en la tirada, también puede advertir de corrupción y/o peligro de enfermedad. En este último caso advierte de la necesidad de cambios en el estilo de vida que favorezcan nuestra saluda, como el abandono de un vicio o de malas prácticas alimentarias.
Waite, como otros esoteristas antes de él, se refería a esta carta como la muerte mística, es decir, de la conciencia, determinada por un rito de paso o una iluminación anterior.