El Arcano mayor: La suma sacerdotisa

Arcano mayor: La Sacerdotisa

El arcano II del Tarot llamado La suma sacerdotisa, o La Papisa, está representada por una mujer hermosa, madura y misteriosa, a diferencia del arcano El Mago que está en acción, ella está quieta, sentada entre dos columnas, una blanca y otra negra, con las iniciales B y J. Estas dos columnas son Boaz (fuerza) y Jakin (Justicia), las dos columnas del pórtico del templo de Salomón. La Masonería adoptó estos dos nombres y su simbología para sus rituales. La sacerdotisa, que posee el conocimiento, se ve flanqueada por ellos. Las columnas, como tales, representan las puertas de un nuevo mundo.

En otros tarots la Sacerdotisa parece embarazada , sobre todo en los que la denominan la Papisa, por influencia de la leyenda de la papisa Juana (mujer vestida de hombre que fue elegida papa, y descubierta al quedar embarazada). Sin embargo…

la carta representaría a uno de los miembros mujeres de la Familia Visconti Sfoza, que habría sido quemada en la hoguera por hechicera.
En el jardín, detrás de ella, se ven granadas, otro símbolo recurrente de masones y rosacruces, representa lo que no muere. Esa misma granada puede verse en la cola de la mujer, en el Arcano el diablo.
Sobre su cabeza luce una tiara que representa las tres fases visibles de la Luna (menguante, llena, creciente), los tres aspectos de la divinidad, Doncella, Madre y Anciana. Sobre su pecho lleva la cruz de San Andrés, símbolo de sufrimiento. En sus manos lleva la Tora, la ley judia, y a su vez origen de la palabra Tarot. Ya la veremos escrita en la Rueda de la fortuna que al ser circular nos permite leer la palabra completa, porque el círculo no tiene fin.
Un manto la cubre del mundo, y ese manto envuelve una luna dorada. Waite llamó a esta figura “mujer y madre espiritual”.
Ahora vayamos a su interpretación. Esta carta tiene enorme poder. Nos obliga a retirarnos del mundo y meditar con Justicia. A desapasionarnos por las cosas. Ella, la maga, la hechicera, la papisa, la mujer sabia, es una de las cartas más enigmáticas del tarot Rider. Roza en algunos aspectos la figura de la Virgen María.
Representa los valores espirituales y ocultistas, lo misterioso y esotérico, la luz interior, el amor platónico, el equilibrio, la magia, lo ideal. Es el arcano de los que pueden “ver”.
Y como algunas otras cartas del Tarot, puede representar al consultante o alguien de su entorno, y es símbolo de reproducción también. En su aspecto negativo y en combinación con otros arcanos puede presentar aspectos ocultos. No estaría en buena conjunción con La Luna en una tirada por ejemplo. Pero en mi experiencia personal, nunca he llegado a percibir en ella un aspecto negativo por toda la simbología que irradia la imagen.Quiero resaltar que La papisa a diferencia del Mago que está en plena acción, está representada por una mujer meditando.

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