El Arcano mayor: El Juicio

El Juicio

Continuando con nuestro viaje por los arcanos mayores del Tarot Rider, hoy veremos el arcano XX llamado El Juicio:
La mitad superior de estar carta está ocupada por el ángel que toca la trompeta, anunciando el Juicio Final; en la mitad inferior, un grupo de personas se levantan de sus tumbas y alzan sus brazos ante el mensajero de Dios. La carta es casi idéntica a la del Tarot de Wirth, pero Waite hace hincapié en el hecho de que los personajes de la carta muestran idéntica actitud de asombro, éxtasis y adoración ante la llamada del Eterno. Según Waite, dicha interpretación de la Gran Obra posee significados secretos que remiten a la conquista espiritual de la vida eterna. El ángel despierta a los durmientes…
Esta llamada es a la vez terrible y gloriosa, y es por eso que está representada con la imagen del Juicio Final; pero hasta el propio Waite, con su cristianismo esotérico, admitirá que “sólo los que no pueden ver más allá” se quedarán en esa escena de juicio y resurrección, porque la carta significa mucho más. La idea central se basa en el hecho de que aquello que aún no aprendimos, deberemos aprenderlo en una o más vidas, de acuerdo a la naturaleza de nuestra alma.

La imagen parece llevarnos a la idea del Juicio Final. Un Ángel hace sonar su trompeta y con ello despierta a los muertos para ser juzgados. ¿Qué puede estar pidiéndote que consideres la aparición de esta carta en una tirada? Que es hora de reconsiderar, de ponderar, de valorar.
Anuncia un tiempo de cambios que conducen a una nueva situación, quizás a reconsiderar alguna situación estancada en el pasado. También nuevo matrimonio o reconciliación sentimental. Es señal de sentencia favorable en pleitos y juicios. Origen de nuevas ideas, cambios o revalorización en el trabajo. Regeneración o la sensación de pertenecer al Universo.
El Juicio, ya sea una llamada espiritual o vocacional, un cambio de vida o de profesión,o cualquier otro tipo de cambio, supone un desafío que nos llega porque estamos preparados para aceptarlo; nos cambiará para mejor y nos acercará más a nosotros mismos,a lo divino y a lo que nos rodea,como una nueva vida, como una resurrección. Solo tenemos que levantar los ojos sin miedo y escuchar la llamada.